viernes, 24 de enero de 2020




¿PSICOPEDAGOGÍA UNA HERRAMIENTA O UNA DESTREZA? 

EL NUEVO RETO DEL DOCENTE DEL SIGLO XXI 

Durante mucho tiempo hemos visto cómo se van incrementando los retos para quienes imparten clases, estamos en constante preparación, ya que con cada día que pasa las exigencias crecen a un ritmo mucho mayor del que podemos imaginar, eh ahí la necesidad de poder plantearnos nuevos desafíos que son parte de nuestra constante formación, debemos entender que estamos en momento crucial, donde la enseñanza no solo se queda en un espacio de cuatro paredes, al contrario transciende más allá, y se dejan de lado los modelos básicos de enseñanza, es momento de cambiar, de innovar y de replantearnos cual es nuestro papel en la formación de nuevos profesionales, que desde un punto de vista académico son un reflejo de nuestras enseñanzas. 

1.- Psicopedagogía en educación superior 

¿Como entendemos hoy la psicopedagogía quienes nos dedicamos a impartir y transmitir conocimiento desde un nuevo enfoque?, es la gran sugestión que debemos responder los facilitadores que surgimos desde un entorno nuevo y con más desafíos hoy en día, gracias a la globalización y el uso irrestricto de internet como fuente casi principal de información, así pues, debemos entender de donde surge la psicopedagogía, Luis Bravo de la Universidad Católica de Chile, menciona que “su actividad profesional no derivó de la psicología educacional, sino del trabajo escolar con niños que requerían ayuda psicopedagógica especializada para mejorar su aprendizaje” (Bravo, L.(2009).p220). Entendemos entonces que la psicopedagogía nos brinda herramientas que fortalecerán los conceptos teóricos, dando lugar a un mejor entendimiento por parte del estudiante, que como ya mencionamos están bombardeados con información de todo tipo, por ello es esencial poder detectar y solucionar los déficits de atención que puedan presentar. 

Debemos plantearnos como interactuar de forma eficiente con estudiantes que vienen de entornos diferentes, “la cultura juvenil no es solo una representación social de los adultos, observadores (benévolos o aprovechados) de cómo se conducen los adolescentes y jóvenes. Ellos mismos se consideran pertenecientes a un estrato privilegiado, admirable. Prototipo de una manera de vivir y de disfrutar que da envidia a los adultos” (Perinat, A. (2003). P 68). 

Si bien ahora los jóvenes son más arriesgados que en otras décadas, es nuestra labor como docentes el poder enfocar toda esa energía que desprenden en desarrollar sus competencias particulares, no obstante, debemos encaminar las mismas en productos tangibles que puedan serles de utilidad en la profesión que desempeñaran más adelante; fomentar el desarrollo personal es parte de la labor del docente que mas que un facilitador de información, es un colega y amigo. 

2.- El docente universitario como facilitador de información

Los papeles han cambiado ya el docente no es solo un dador de información, ahora también es receptor, las últimas tendencias nos muestran que el alumno ya viene con información o en algunos de los casos la puede obtener sin mucho esfuerzo, apropiándose de la tecnología como si fuera parte misma de él, y con ello su alcance es mayor e inmediato; entonces: ¿Qué puede hacer el docente para no estancarse en su papel de “dador” y convertirse en un verdadero facilitador?. 

“… el facilitador es una persona autentica, obra según es y traba relación con el estudiante sin presentar una mascará o fachada; su labor será proclive a alcanzar una mayor eficacia. Esto significa que tiene conciencia de sus experiencias, que es capaz de vivirlas y de comunicarlas si resulta adecuado. Significa que va al encuentro del alumno de una manera directa y personal, estableciendo una relación de persona a persona” (Barreiro, T. (2005). P 73-74). 

Entendemos entonces que el facilitador se convierte en amigo y colega de sus estudiantes, y más que un mero dador de información, es un cultivador de nuevos profesionales, que están listos para desenvolverse en el mundo laboral, por que ya cuenta, no solo con la parte teórica o práctica, sino también tienen vivencias explicadas que les harán entender mejor el panorama al cual deben enfrentar. 

3.- El perfil del alumno universitario

Los cambios siempre van surgiendo con el pasar de los años, y si hablamos en cuanto a la educación y los estudiantes, tenemos cambios muy importantes, todo debido a los avances tecnológicos y la internet, es sabido que, esta es una de las herramientas con mayor potencial, por no decir la más importante a la hora de adquirir conocimientos y estar a la vanguardia de las nuevas tendencias en todo campo, de este modo podemos entender que, ya no podemos instruir a nuestros alumnos como lo hacían nuestros docentes. “El alumno es el sujeto activo del proceso enseñanza-aprendizaje. Asiste a la Universidad con conocimientos previos determinados, experiencia adquirida en los anteriores ciclos formativos (éxito o fracaso), pertenece a una familia y un contexto en el cual se favorece o no su desarrollo educativo y mantiene unas expectativas respecto a su desarrollo” (Gómez, S. (2014). P 26). 

El estudiante del siglo XXI, ya viene preparado a la clase, puede tener la información a la mano de cualquier tema en cuestión de segundos, esto implica que como docentes podamos responder de forma casi inmediata a las inquietudes que pueda tener, y no solo en el contexto teórico, si no también, en los practico y vivencial, ya que en muchas ocasiones es más productivo enseñar con el ejemplo, para así no dejar todo solo en papel, que solamente repetirle lo que está en un texto. 

Nuestros estudiantes esperan tanto de nosotros, como nosotros esperamos de ellos; podemos tener la base teórica para dictar una clase, pero ya no es suficiente, el estudiante de hoy, nos exige más y requiere más, en muchos casos incluso llega a superar nuestras expectativas, por que muestra interés, y lo hace porque realmente le estamos dando lo que necesita y por ello no se queda con las ansias de asistir a clases; cuando eso sucede sabemos que hemos realizado un trabajo que está cumpliendo con sus expectativas. 

4.- El reto de facilitador- evaluador

También dentro de las cualidades de un docente está el poder evaluar las competencias que demuestran los estudiantes, eh ahí el reto: ¿Cómo evaluar esa esas competencias?, primero definamos que es una competencia, “En el caso de la competencia su vinculación estrecha con el ámbito profesional, en el que se fundamenta, hace que las necesidades pragmáticas, de aplicación y toma de decisiones en un contexto determinado sean prioritarias y determinen la variabilidad, multiplicidad de aproximaciones y en ocasiones la confusión que se hace evidente a la hora de abordar su estudio desde una perspectiva más academicista” (Blanco, A. 2009. P 17). De ello podemos entender entonces que las competencias son habilidades y actitudes que van ligados al desarrollo profesional en cualquier campo, así damos lugar a enfrentar el reto de evaluarlos bajo lineamientos que comprenden las competencias en un sistema de evaluación, que determinaremos según los perfiles de los estudiantes. 

¿Y cómo haremos eso?, empleando criterios de evaluación, según el campo y la competencia a ser evaluada, además determinaremos las evidencias y daremos un valor que determine el porcentaje alcanzado por el estudiante en el desarrollo de esa competencia. 

Conclusiones

La psicopedagogía es parte esencial de la formación de un docente a nivel superior, y es tanto una herramienta como una destreza, ya que gracias a ella podemos entender cómo tratar con cada uno de nuestros estudiantes, como poder hacerles comprender lo que les estamos compartiendo (conocimiento), y como pueden tener un mejor rendimiento en su vida profesional (practica). Tenemos claro también que cada estudiante es un mundo distinto y no podemos agruparlos o enfrascarlos en un espacio, debemos dejar que ellos mismos pongan sus límites, y no frenarlos, nuestra labor como docentes-facilitadores es poder potenciar las capacidades y competencias de quienes están bajo nuestra tutela y por ende son, en parte, reflejo de nosotros ya que estamos formándolos para ser excelentes profesionales, responsables y éticos. 

Bibliografía

Barreiro, T. (2005). TRABAJOS EN GRUPO: HACIA UNA COORDINACIÓN FACILITADORA DEL GRUPO SANO. Buenos Aires, Argentina: Cetro de publicaciones y material Didáctico. Disponible en https://books.google.com.bo/books?id=lJTfBuxx1bIC&pg=PA73&dq=el+docente+facilitador&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjHwbqR6JXnAhU4HLkGHSpjBmYQ6AEINTAC#v=onepage&q=el%20docente%20facilitador&f=false


Bravo, L. (2009). PSICOLOGÍA EDUCACIONAL, PSICOPEDAGOGÍA Y EDUCACIÓN ESPECIAL. Chile: Revista IIPS, Universidad Católica de Chile. Disponible en https://www.researchgate.net/profile/Luis_Bravo2/publication/46062295_Psicologia_educacional_piscopedagogia_y_educacion_especial/links/54f4c9050cf2eed5d7358153/Psicologia-educacional-piscopedagogia-y-educacion-especial.pdf




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